Todos hemos oído a hablar de la enfermedad de Alzheimer y de cómo afecta a quienes la sufren y a sus familiares. Las terribles consecuencias de esta enfermedad neurodegenerativa significan a la práctica un proceso involutivo muy grave que empieza por la pérdida de la memoria, afecta el comportamiento y las relaciones sociales y evoluciona hacia un proceso de demencia, al mismo tiempo hay una pérdida de las funciones básicas de la vida diaria (AVD’s), un deterioro físico y una regresión psicomotriz. A medida que el afectado va perdiendo capacidades y lucidez, los familiares más cercanos se tienen que hacer cargo de todas sus necesidades básicas.
De momento no hay un tratamiento definitivo para la enfermedad, pero todo aquello que pueda ayudar a frenar el proceso degenerativo es muy bienvenido. En este sentido también la Marcha Nórdica puede jugar un papel muy interesante.
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